lunes, 13 de octubre de 2014

Otoño en Roma

Cada ciudad, cada pueblo exhala un aroma peculiar. La ciudad de Roma, casa su verdor lleno de desniveles sugerentes con las calles cosmopolitas, bulliciosas y modernas. Esta semana de atrás, disfrutando en la 'ciudad eterna', el contraste de las numerosas iglesias de la urbe de Pedro con tiendas y restaurantes infinitos, nos recibió con amabilidad antigua. La ciudad se siente cercana pronto, no sobrecoge con la grandiosidad de París ni es tan ruidosa como Madrid. Tal vez, la quietud intensa de sus miles de piedras históricas da un sosiego que entra en nosotros y nos acoge.




Después de haber recorrido en dos años París, Budapest, Estambul y Roma, tal vez sea esta última el 'modelo' de ciudad que mas me atrae para vivir en una ciudad. Claro que hablo de la Roma central, imagino que todas las afueras de las urbes modernas resultan deshumanizadoras por igual. Si en mayo, Estambul nos sorprendió con el cántico melodiosa de sus mezquitas, Roma te baila el alma con sus plazas, tan distintas y tan numerosas. se nota el amor del romano por sus plazas, que a cada vuelta de la ciudad le encuentran a uno susurrándole cada vez una canción distinta.


El calor húmedo fue nuestra bienvenida. A menudo entrábamos en las iglesias para descansar en su frescor, también buscando el recogimiento silencioso que algunas nos prodigaban. Otras, como las inmensas San Pedro del Vaticano, San Juan de Letrán o San Pablo extramuros parecen diseñadas para sobrecoger al humano con el 'sacro temor de Dios', haciéndonos sentir pequeños, casi diminutos. Con todo, salimos vivos de la prueba, en especial de los 300 escalones hasta a cúpula de San Pedro . (Ver.minube.com/).


Las numerosas elevaciones de la ciudad proporcionan continuamente vistas maravillosas y hacen que la mente resbale hacia rincones nuevos. Las cúpulas se ofrecen como narices o pechos que la coqueta ciudad exhibe sin pudor, y con remansada elegancia. Desde la colina de Gianicolo, por encima del animado barrio de Trastévere (ver trastevereroma.com), uno puede relajarse un rato y deleitarse con la panorámica monumental del centro romano.

Y paseando por sus calles sorprende la cantidad ingente de restaurantes, trattorías, pizzerías y sitios para comer. Como en la novela 'Come, reza y ama', sin duda, Roma es el lugar para disfrutar comiendo, ¡en especial si te gusta la comida italiana! Nosotros nos moderamos por gastar menos y así estirar el presupuesto para ver sitios y callejear, ..también hay que pensar en los próximos viajes.




Casi como despedida, y tras el especial día con la scooter alquilada que nos transportó al bello paraje del lago Bracciano, 40 km al norte de Roma, visitamos la catacomba de San Calixto. Esta palabra viene de una griega que significa tumba hacia abajo. Sin embargo, los creyentes prefieren hablar de dormitorios (palabra griega 'koiméterion' de la que deriva cementerio), ya que para ellos los que reposan en este lugar especial son durmientes a la espera del anhelado juicio final con la promesa de la resurrección. (Ver jmburgui.es).

La visita a San Calixto devuelve una sensación de belleza sencilla y profunda, tal vez una vez más lo que necesitamos al viajar es reconectarnos con o esencial de la vida allá donde nos encontremos. Los ropajes accesorios endulzan el viaje, algo también necesario, pero nos dejarían con hambre si no viviéramos estampas como la de San Calixto o la Vía Pellegrino llegando al mercado de Fiori.

Por Pablo Palomino, el 29 de septiembre de 2014 en www.alhilodeseda.blogspot.com

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