viernes, 17 de enero de 2014

BRUJAS UN LUGAR DE ENSUEÑO

Llegamos  a   BRUJAS   capital de la Provincia de Flandes Occidental, en tren  desde  Bruselas.-  Se  encuentra  a unos   90 kilómetros  y   los horarios del servicio de tren son inmejorables,  hay frecuencias  cada  media  hora,   el tiempo de duración del trayecto es  mas o menos una hora y  el valor fueron alrededor  de unos 15  euros,  volvimos  a pasar porGante (Gent-St.Pieters).-  Esta  ciudad    es     Patrimonio de la Humanidad,  al  ser  una  de las  ciudades medievales mejor  conservadas del mundo.-

                                                                                                                                        
     El   origen  del  nombre  de la ciudad proviene de la palabra flamenca BRUG  que significa  puente  y  en plural seríaBrugge,  al  ser  una ciudad  con muchisimos puentes  debido  a sus canales y rios.- Esa definición de la Venecia del Norte no me gusta, cada  ciudad  es única e irrepetible, no las comparemos.- Como  lo había mencionado en  el   post anterior,  de mis  diez  días  por la zona de Holanda y Bélgica, uno entero lo reserve para esta ciudad de ensueño,  de  cuento,  calles empedradas,  tan bella y romántica como  nos  lo trasmiten las películas y fotos  de  las  guías.- 






Al  salir  de la estación, no conviene coger  un  transporte que  te lleve al  centro,  pues  esta ubicada  casi al lado del casco histórico, y lo primero que te encuentras cuando te diriges al casco histórico, es la comunidad cerrada de BEGIJNHOF,  que data del siglo XII, formado por las mujeres que perdieron a sus maridos en las cruzadas y  devotas religiosas, hoy la habitan  las monjas benedictinas, hay una iglesia y una casa museo, estas casas están rodeadas por un gran muro.- Con mi sobrino JORGE  nos  reíamos de la cantidad  de carteles   graciosos que había pidiendo silencio, en los jardines, en los arboles, en los muros,  la  señal  de  "Sssst"   por doquier jajaja.


Después de casi  tres años y medio del viaje, me doy cuenta ahora  que   he  tomado  pocas fotos,  era  mi primer cámara digital, y nose,... todavía tenia en mi cabeza el chip  del carrete  y no le daba mucho al clic y  sacar  muchas  fotos, jajaja.-  Salimos de Begijnhof  por ese puente tan fotografiado  y ya  pisamos los  adoquines de sus calles,  vimos  infinidad de  casas   de  venta de  chocolates  caseros  artesanales, hasta existe un Museo del Chocolate,  y  muchos  carruajes de  caballos que paseaban a los turistas.- Era media mañana y la tentación  estaba ahí...aunque hacia mucho  calor  yo no me contuve  y me compre un cono  de fresas bañadas  en chocolate.-










   Nos dejábamos llevar por las calles y  vimos varias empresas que te hacen un recorrido en barco por los canales,  no era muy barato quizás para mi, que siempre tengo un  presupuesto low cost de mochilera,  pero    al viajar  con mi sobrino yo quería  que él  no se pierda nada,     y nos subimos  a estas lanchas ,  de tres   filas  de asientos, pequeñas, pues por donde  va, a veces hasta hay que agacharse para que tu cabeza  no golpee con los túneles.- Estuvo muy bien,  me sorprendió  que el  conductor hablaba  muchos idiomas, nosotros eramos los únicos españoles,  y cuando nos miraba, tenia la deferencia de contárnoslo en español,  era un señor tan simpático que  se agradece, pues  hay casas  que tenían unas  características  singulares  según su decoración,  y trataba   de  los  oficios  que ostentaban  sus habitantes.-        




                    
 A parte de típicos locales tradicionales, hay  calles muy comerciales, y  desembocamos en la plaza principal el MARK , rodeadas de edificios de estilo gótico  y cuya  corona  es la TORRE DEL  CAMPANARIO, que si la observas con detenimiento, tiene una leve inclinación.- Esta plaza  podría parecerse al Grote-Mark de Bruselas, pero es dos o tres veces mas grande.-  Aquí  ocurrían los grandes acontecimientos históricos  y  las campanas de su torre servían para  avisar  del peligro a sus habitantes.- Esta rodeada de terrazas,   de los carruajes de caballos y minu-buses  turísticos.-  Muy cerca al Mark,  esta otra  plaza muy bonita, y  el  Ayuntamiento en la Plaza Burg,  había  un escenario preparado, y  me informe y es debido  a conciertos y teatro  que se hace en el verano.- Después  como era época demundial de fútbol,  en un bar lleno de holandeses, vimos el  partido de  Holanda contra Brasil,  para  mi alegría ganaron los que yo quería, y seguimos probando   la   rica   cerveza   belga.- 


calles comerciales
holandeses viendo futbol
mark o plaza mayor







                                                                                                                                                                                                                                                                                                              La ciudad tiene varios museos de buen nivel, entre ellos el  Groeningemuseum,  con obras artísticas de Jan van Eyck , quien  murió en esta ciudad, pero  preferimos  seguir  caminando y  aprovechar  del  sol,  descansamos en el Parque de la Reina (Koningin) Astrid,  charlamos  y  nuestro día  iba llegando a su fin,  al  caminar  hasta  la estación para volver a Bruselas, se largo una refrescante lluvia de verano y  sinceramente  nos vino  de perlas.-   Gracias JoRgE por tu compañía.-



                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                         MAS FOTOS  DE  LA  CIUDAD DE  BRUJAS  O  BRUGGE  EN EL  SIGUIENTE  VÍDEO

Desde http://viajarcuesteloquecueste.blogspot.com.es/ de 

martes, 14 de enero de 2014

“ESOS DE AHÍ. ESPAÑOLES”

Viajar es la forma que tiene el adulto de volver a ver el mundo como un niño.
Tal vez por eso te comportas tan enigmáticamente como el primer día de guardería al encontrarte con otro español cuando estás de viaje en el extranjero.
A ver si encuentras al español.
A ver si encuentras al español.


Ver a uno conlleva que se te entrecierre el ojo izquierdo de sospecha. Que te gires a tu acompañante y decidas apostarte una cena frita, sabiendo que vas a ganar, y que contengas tus nervios para susurrar: “Esos de ahí. Españoles.”
Y para ratificar tu predicción te acercas sigilosa y distraídamente, haciendo ver que esa baldosa, ese cartel pegado en una farola, es tan importante para ti. Y te basta una palabra, en el idioma que sea, para volver hacia el resguardo de tu acompañante, pasando por alto toda lógica que debería decirte que si tu teoría es que no hay español que sea capaz de escaparse del radar de un compatriota, tú nunca fuiste una excepción.
“Te lo dije. Aléjate”.
Porque no hay nada que te haga sentir tan desprotegido como caminar por culturas distintas de idiomas crípticos. De dejarte ser cada día algo diferente a tu elección, de practicar ese idioma que se agarraba como un anzuelo a tu tráquea. Independientemente de tu realización, es el hecho de atreverte lo que te enciende. Y ahí está esa otra que en Madrid te hace esperar para mear, ese otro que en Pamplona hace cola a tu espalda en busca de pan, para recordarte que vienes de un lugar donde pesa más el sentirte juzgado que lo que de verdad se juzga.
Y por eso te alejas, porque te recuerda de dónde vienes y no quieres verlo. Por muy hipócrita que sea renegar. Por que también se viaja para olvidar, aunque sea un poco, la mal llamada “vida real”.
Cuando llevas más tiempo, sin embargo, sí que te apetece de vez en cuando algo de contacto. A nosotros nos ha pasado. Hemos compartido grandes momentos con gentes que están tan perdidos como tú dando vueltas por Corea, Japón, China o Camboya. Y con los que saben en cada momento dónde están porque tienen el viaje cronometrado. Son solo unos momentos de conversación, pero te sientes cerca de ese lugar en el que fuiste dado, con sus rabias, logros y miserias.

miércoles, 8 de enero de 2014

Qué ver en… Sarajevo (Bosnia). 10 visitas imprescindibles

Asediada durante casi 4 años durante la Guerra de Bosnia, hoy Sarajevo lucha hoy por recuperar el estatus de ciudad multicultural que presumía de tener antes del conflicto de los Balcanes. Nosotros visitamos la capital de Bosnia y Herzegovina en verano de 2011 y nos sorprendió muy gratamente. Es una ciudad mucho más turística, elegante y moderna de lo que uno pueda pensar y, desde luego, tiene detrás mucha historia. Aquí os dejamos nuestra humilde lista de sugerencias sobre lugares que ver en Sarajevo. Como siempre; sin un orden concreto, con enlaces prácticos y ubicación en Google Maps.
1. Fuente Sebilj. Para situarnos en Sarajevo lo primero que debemos saber es que su casco antiguo recibe el nombre de Baščaršija. Esta palabra hace referencia al viejo bazar de Sarajevo, cuyos orígenes se remontan a la fundación de la ciudad en el s.XV por parte del Imperio Otomano. Por ello, escucharéis también que a esta zona se le llama Barrio Turco. Pues bien, si queréis estar en el centro neurálgico de Baščaršija, podéis empezar por visitar la plaza del mismo nombre. En el centro se encuentra la Fuente Sebilj, construida en madera y piedra en el año 1753. Desde allí puedes empezar tu visita a Sarajevo, dar de comer a las palomas o hacer compras en las tiendas abarrotan la plaza.
2. Mezquita Gazi Husrev Bey. En el casco antiguo de Sarajevo podemos encontrar edificios representativos de las principales religiones, motivo por el que se conoce a la ciudad como la “Jerusalén de Europa”. La Mezquita Gazi Husrev Bey, que debe su nombre a su principal benefactor, es el lugar de culto por excelencia para los musulmanes. Construida en 1531, es considerada como uno de los más bellos ejemplos de arquitectura otomana pese a haber sufrido numerosas restauraciones tras el Sitio de Sarajevo. Otras mezquitas preciosas y cercanas son la Mezquita Ferhadija, la Mezquita del Emperadoro la Mezquita Ali Pasha.
3. Catedral Ortodoxa. La Iglesia Ortodoxa Serbia es la segunda religión con más fieles en Bosnia, congregando aproximadamente a un 36% de la población (por debajo del 45% de musulmanes y muy por encima del 15% de católicos). Su principal templo es la Cathedral Church of the Nativity of the Most Holy Mother of God, finalizada en 1872 en estilo barroco. Menos importante, pero quizá más bella, es la cercana Old Orthodox Church of St. Archangel Mikhail and Gabriel, construida en 1730.
4. Catedral del Sagrado Corazón. No es, sinceramente, una de las catedrales más bellas que hayamos visto, pero no deja de ser un edificio imponente y de enorme relevancia en esta urbe multireligiosa. Consagrada en 1889, es el templo católico más importante de Bosnia y Herzegovina. Está construida en mezcla de estilos neorrómanico y neogótico. Aunque fue severamente dañada durante la guerra, vuelve a lucir completamente nueva tras largos años de restauraciones.
5. Sinagoga de Sarajevo. Cerrando el repaso a los edificios religiosos más importantes, nos encontramos con esta enorme sinagoga, construida en 1902. Hoy en día es uno de los pocos templos en Bosnia dedicados al judaísmo, una religión minoritaria en el país. También es conocida como Sinagoga Ashkenazi por su relación con los judíos asquenazíes.
6. Puente Latino. Construido en madera originalmente, y más tarde en piedra, sus orígenes se remontan a mediados del s.XVI. Sin embargo, si por algo es famoso este puente no es por su antigüedad, sino por haber sido testigo del asesinato a tiros del Archiduque Francisco Fernando, un hecho que desencadenó la I Guerra Mundial. Una placa recuerda el lugar exacto en el que Gavrilo Princip realizó los mortales disparos a escasos metros del puente. Si queréis profundizar en el tema, allí mismo podéis visitar el modesto Museum Sarajevo 1878 – 1918. Es pequeño y tiene muchas carencias (como textos sin traducción al inglés), pero alberga piezas y documentación de gran valor en torno al famoso atentado de Sarajevo.
7. Museo del Túnel de Sarajevo. Durante el dramático Sitio de Sarajevo (abril 1992 – febrero de 1996), el Ejército Bosnio, con la ayuda de voluntarios civiles, construyó un túnel de más de 800 metros para conectar la ciudad con el aeropuerto y poder así acceder a suministros básicos y armas. Muchos lo usaron también para huir de los bombardeos. Hoy en día sólo permanecen en pie 20 metros que podemos visitar en el Sarajevo Tunnel Museum. Está algo alejado del centro y la visita es breve, pero creemos que merece mucho la pena. Se llega en coche propio, taxi, tranvía + bus, o con tour guiado. Información detallada en Bokutravel.com. No muy lejos se encuentra el Parque Vrelo Bosne, del cual no podemos dar referencias directas, pero del que hemos leído opiniones muy positivas.
8. Biblioteca Nacional. Las huellas de la Guerra de Bosnia pueden verse todavía en numerosos edificios. Entre ellos, destaca sin duda el de Vijećnica, la Biblioteca Nacional -y antiguo Ayuntamiento- de Sarajevo. Durante nuestra visita aún estaba completamente en obras, pero se preveía su reapertura para principios de 2014. Pese a su estado de reparación, ya en 2011 pudimos admirar la inmensidad y la belleza de esta Biblioteca, que fue en su día la más grande los Balcanes. Fue construida en 1894 en mezcla de estilos, con predominancia del neoárabe.
9. Las colinas. Sarajevo está rodeada por varias lomas, desde las cuales fue bombardeada por el Ejército Serbio. Ver una ciudad desde las alturas siempre es interesante, y en el caso de Sarajevo lo puede ser aún más, ya que esconde varios rincones con mucha historia, como la Yellow Fortress, la White Fortress(ambas antiguas fortalezas) y los cementerios de AlifakovacKoševoKovači (el más céntrico y famoso) y el Antiguo Cementerio Judío de Sarajevo, segundo más grande de Europa tras el de Praga.
10. Museos. Aunque no pudimos visitar muchos más de los ya mencionados por falta de tiempo, os dejamos aquí algunas sugerencias de las que tenemos buenas referencias. Uno de los que nos hubiera gustado recomendar es el National Museum, pero según las noticias que hemos leído cerró sus puertas en septiembre de 2012 tras 130 años en activo. No hemos encontrado nada sobre una posible reapertura, pero sí sobre la creación de un nuevo museo, el Museo Nacional del Asedio de Sarajevo, financiado en parte por la ciudad de Barcelona. Los que sí siguen activos son el Historical Museum of BiH, el Jewish Museum, la Svrzo House o la Gallery 11/07/95, que abrió sus puertas un año después de nuestra visita. Con excelentes críticas en TripAdvisor, esta galería centra su exposición en la trágica masacre de Srebrenica.
Ver Qué ver en Sarajevo en un mapa más grande.