sábado, 12 de octubre de 2013

Los colores otoñales llegan a los bosques aragoneses

Aragon_Pinares_RodenoEl apacible clima otoñal invita a disfrutar de la naturaleza, salir a caminar, observar  la fauna silvestre antes de que se resguarde del invierno y recolectar setas o arándanos que en algunas zonas crecen por doquier.
Los bosques del Pirineo, Prepirineo, Sistema Ibérico o los Montes Universales se transforman en una paleta de artista que combina ocres, amarillos, verdes y marrones. Las montañas de Aragón visten sus mejores galas con excepcionales paisajes multicolores y nos brindan una oportunidad preciosa de adentrarnos a conocer rincones como los que os presentamos.
El Valle de Ansó, excavado por el río Veral, está poblado por un impresionante bosque que en otoño hace las delicias de sus paseantes.
Un sendero a unos 8 kilómetros de la población en dirección a Zuriza, indicado comoSendero Ornitológico, nos permite recorrer parte de sus magníficos bosques siguiendo el curso del río y disfrutando de unas espléndidas vistas. 
En el Valle de Echo, a dos kilómetros al norte de Siresa, por una pista desde la Renclusa, se accede al precioso hayedo de Valdespetal con bonitas vistas al macizo de Peñaforca.  El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido esconde rincones increíbles como el Bosque de las Hayas en el Valle de Ordesa.
Desde Nerín, en el acceso al Cañón de Añisclo, se llega a un bonito paseo de subida a Mondoto con un bosquecillo encantador. No muy lejos, el valle de Bujaruelo invita a pasear entre bosques multicolores.
La Sierra de Guara, también brilla en esta estación, en concreto, recomendamos un recorrido llano y circular que parte desde la presa de Vadiello, las ermitas de San Cosme y San Damián y se acaba en el Huevo de San Cosme. Precioso bosque mediterráneo  de coscoja, encina, roble y carrasca.
En el valle ribagorzano de Benasque se encuentran, ente montañas de gran belleza, multitud de rincones naturales como el sendero que atraviesa el bosque desde Cerler a Ardonés, con especies como el serval, el fresno, el abedul…
En la provincia de Zaragoza, el Moncayo en estas fechas deslumbra por el color que desprenden sus hayedos. Las hojas crujen bajo los pies del senderista que camina saltando arroyos y encontrando abundantes setas en este paraíso micológico. 
Un lugar especial es también el bosque de hayas de La Artica de Luesia, selva fresca y lluviosa con atractivo mágico, próxima a la sierra de Santo Domingo.
En el Valle del Ebro, los sauces, tamarices, fresnos, álamos y chopos pueblan los bosques de ribera desde Novillas hasta Fayón, con lugares protegidos como la Reserva Natural de los Sotos y Galachos del Ebro.
En la provincia de Teruel, el colorido de los chopos destaca en los recorridos de las riberas de los ríos Turia o Alfambra, una ruta desde Teruel hasta el embalse del Arquillo de San Blas es un magnífico ejemplo de su riqueza natural.
Ocultos en el conocido paraje natural de los  ‘Pinares de rodeno’, en la Sierra de Albarracín, chopos, álamos y endrinos ponen su toque dorado al intenso verde que les rodea.
 Una muestra tan sólo de la mágica belleza que nos brinda el otoño en Aragón.

Texto y fotos: Expreso. Redacción. P.A. En www.expreso.info [08-10-13]

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