viernes, 20 de septiembre de 2013

Los 10 lugares imprescindibles que ver en Tokio

Por Paloma Gil
Ahora que Tokio está, y estará más de moda que nunca, es un buen momento para plantearnos conocer esta ciudad tan desconcertantemente misteriosa. Y aunque lo cierto es que para conocer Tokio sería necesario pasar allí mucho tiempo, aquí podéis encontrar las 10 cosas que uno, no puede perderse en su primer viaje a la gran capital del sol naciente.

1. La mejor vista de la ciudad

La Torre de Tokio. Es una auténtica maravilla inspirada en la famosa Torre Eiffel, un poco más alta, pintada de rojo y blanco y pensada para ser aprovechada al máximo, tiene un observatorio en la parte superior, una planta de juegos recreativos, otra planta comercial y una última con restaurantes. La panorámica de la ciudad desde allí es espectacular, personalmente de cuantas torres hay desperdigadas por el mundo, es mi favorita. ¿Quién dijo vértigo?

2. La Corte imperial

El Palacio del emperador y los Jardines imperiales. En el barrio de Chiyoda. Un pequeño paraíso natural en el centro de la ciudad. Visitar el palacio es bastante difícil, en su interior vive el emperador, pero los jardines que lo rodean son de libre acceso y están trabajados y cuidados hasta el extremo. Más parece el escenario de una película que un parque sin más. Tomadlo con calma, porque se merece un paseo sin prisas y sin estrés.

3. Lo más moderno

Shinyuku es un centro empresarial y está presidido por el Edificio del Reloj, uno de los más importantes de la ciudad, lleno de tiendas y restaurantes, bullicioso y divertido, es prácticamente el centro comercial, administrativo… neurálgico de la ciudad y desde luego de su red de comunicaciones y transportes. Es donde están concentrados casi todos los rascacielos (Nishi-shinjuku) y los hoteles de lujo. Está rodeado de restaurantes (y no todos son tan caros), cines, tiendas y la estación de trenes más transitada del mundo. Algunas de las áreas más interesantes de este barrio son Kabukicho, que es donde están los bares y restaurantes con más marcha, aunque también es donde está lo que podríamos llamar “el barrio rojo de Tokio”; Okubo, el distrito de los coreanos y por ende, el más barato; Shinanomachi, donde está el Estadio Olímpico; Shinjuku ni-chome, que es la zona gay, con un ambientazo fabuloso y Shinjuku Gyoen, mi favorito, donde está el mega parque de 58,3 hectáreas con jardines japoneses, ingleses y franceses. Es una auténtica preciosidad y es delicioso perderse por ahí.

4. Para hacer las mejores compras

Shibuya, sobre todo en la zona de Harajuku. En Shibuya, es donde se encuentra el famosísimo cruce que hay delante de la estación: el Scramble Kousaten. Se dice que es el más abarrotado del mundo y seguramente con razón. Utiliza un “stop” en las cuatro direcciones para que los peatones puedan cruzar… una marea humana. Es todo un espectáculo, sobre todo a las horas punta. La plaza se llama Hachiko, por el perrito que hay en su centro. Es el punto en el que la gente suele quedar para encontrarse, como el oso y madroño de Madrid. Pero Shibuya es en la actualidad mucho más famoso, por ser el barrio popular para salir de marcha durante la noche. Es el favorito de los jóvenes.

5. El glamour

Ginza. La típica estampa que adorna las postales y portadas de las revistas: enormes carteles luminosos, alta tecnología, restaurantes por doquier, gente y más gente… muchas luces, muchas tiendas de primeras marcas, muchos restaurantes de lujo y todo carisisísimo, pero eso sí, muy vistoso y muy bonito.

6. Disfraces sin complejos

Harajuku. La juventud se siente a sus anchas, no sólo porque es muy popular para las compras, sino porque por alguna razón es donde todos los complejos se quedan fuera y puedes ver chavales vestidos de estilo victoriano, ellas son las Lolitas y ellos los Kodona… algunos incluso se disfrazan como los actores del teatro Kabuki. También están las niñas Decora, las que van de rosa y llevan puestos todos los accesorios a la vez, otros van estilo Elvis y ya los mejores son los que van disfrazados de personajes de manga o anime… pero de continuo, no es que se disfracen un día, es que se visten así y salen por esa zona.

7. La zona olímpica

Yoyogi Koen. Era el sitio de entrenamiento del ejército imperial japonés, su cuartel de infantería. Ahora es allí donde está la famosísima villa olímpica de los Juegos de Tokio y lo más divertido es que se hacen conciertos y muchos eventos culturales los domingos. Después a través del puente Jingu se puede ir al Santuario Meiji Jingu, construido en 1920. También hay que visitar el barrio de Taito, donde está Asakusa, el templo budista dedicado al bodhisattva Kannon: el Senso-ji, aunque realmente es más famoso por el farolillo de papel gigante que hay en la entrada y que se llama Chochin.  Lo cierto es que en este barrio hay muchísimos templos y festivales sintoístas (matsuri) y un carnaval al más puro estilo brasileño. Además, es el distrito de geishas más antiguo de la ciudad, de hecho, aún hay casi 50 geishas que siguen trabajando allí.

8. El Tokio futurista

Odaiba. La isla artificial de la bahía. Conecta con la ciudad gracias al archiconocido puente Rainbow Bridge, que literalmente significa “El puente del arcoíris”, nombre que se comprende de noche, por la exagerada iluminación que lo adorna.
Odaiba se construyó en 1850 con motivos defensivos, pero actualmente es una zona comercial, residencial y sobre todo de ocio y turismo. Allí se encuentran los estudios de Fuji TV, una de las playas de Tokio (Odaiba Kaihin Koen), el centro comercial que contiene el Sega Joypolis (DECKS), la réplica de la Estatua de la Libertad, el baño público Oedo-Onsen-Monogatari, el Museo Nacional de Ciencias Emergentes e Innovación (conocido como Museo del Futuro), el Museo de Ciencias Marítimas que tiene forma de barco, el centro de Exposición Internacional y, el más popular, el Palette Town, que es el parque de atracciones de la ciudad que incluye una noria gigante, el Venus Fort que es un centro comercial que recrea Venecia, el megaweb que es el centro de exhibición de Toyota, el Zepp Tokyo, uno de los clubes nocturnos más increíbles de la ciudad y mucho más. Vamos que a Odaiba hay que ir.

9. Una ración de museos

El Parque Ueno. En el barrio Taito-ku, donde antes estaba el templo Kan´eiji, que servía para vigilar el castillo Edo por el noroeste. Pero el templo fue destruido en la guerra Boshin y el emperador lo regaló a la ciudad en 1924. Allí está el Museo Nacional de Tokio, el Museo Nacional de Ciencia de Japón, el Museo Nacional de Arte Occidental y hay una sala de conciertos, la capilla Toshogu, una laguna y un zoo. Pero lo mejor de todo es que está rodeado de figuras de la ficción y las leyendas japonesas.

10. El Hedonismo japonés

Nadie, absolutamente nadie puede pasar por Tokio y no destinar una parte de su tiempo a conocer y disfrutar de dos de los grandes placeres de la cultura nipona. Por supuesto, estoy hablando de los baños públicos y de la gastronomía. Los baños públicos son toda una cultura en sí mismos. Son un ritual que permite la relajación absoluta de cuerpo y mente. Mejor que el yoga. Mejor que el vino. Una experiencia absolutamente renovadora. Por su parte, la gastronomía japonesa es casi un mundo aparte. Quien más y quien menos conoce algunos platos que han cruzado el mundo y han llegado a Occidente como comida exótica, pero en Tokio, hay que ir sin miedo, atreverse con los cuchitriles callejeros y aventurarse con todos los platos que nos ofrezcan. Un festival para todos los sentidos.
Texto y fotos: www.infobae.com En www.revista80dias.es [19-09-13]
A tener en cuenta
El saludo. Normalmente es suficiente con una inclinación de la parte superior del cuerpo, en ocasiones se puede llegar a dar la mano, pero en ningún caso se deben dar besos ni abrazos a las personas… a no ser que salga de ellos. Se asustan.
El sentido de la circulación. En la isla se conduce por la izquierda, al igual que en Inglaterra. Ello supone una serie de cambios que además es extensible a otros ámbitos, por ejemplo… las escaleras automáticas, el carril rápido siempre es el de la derecha.
Los horarios. Amanece muy temprano (entre las 4 y 4:30 de la mañana) y oscurece entre las 4 y las 5 de la tarde. Por ello los horarios son muy variables, algunos comercios abren sus puertas muy pronto y cierran muy tarde (en torno a las 22:00 h), otros directamente se mantienen abiertos las 24 horas del día.
Descalzarse. Es obligatorio descalzarse en las casas y en todos aquellos lugares públicos en que haya una tarima de madera o mimbre (tatami). Lo sabréis porque en la entrada un muchas sandalias iguales, que son para moverse por el recinto.
Sentarse a la mesa. En algunos lugares se encuentran mesas y sillas al estilo occidental, pero lo más común son las mesas a sólo un palmo del suelo y con cojines para sentarse. Los hombres se sientan con las piernas entrecruzadas (“como los indios”) y las mujeres de rodillas y sobre los talones. Y no se mueven por mucho que se les duerman las piernas.
Los Yenes. Es la moneda oficial de Japón, no se admite ningún otro tipo de divisa en los comercios. Se pueden cambiar en el aeropuerto o en los bancos del país. El precio de las cosas es mucho mayor que en España y nunca es el precio total el que figura. El IVA se cobra aparte, es decir, se suma al precio inicial del producto y es el 5% de ese precio. Ese cálculo lo tiene que hacer uno mismo.
El idioma. La mayoría de los habitantes de Tokio no hablan inglés (y no quieren hablarlo), lo que suele ser un problema a la hora de orientarse y sacar el máximo partido a la ciudad. A esta confusión ayuda el extraño sistema de nombrar y numerar las calles, los edificios e incluso las estaciones y los vagones del metro. Es imprescindible llegar una buena guía que incluya un mapa.
Cómo ir
Para viajar a Tokio es casi imprescindible hacerlo en avión, pero hay vuelos regulares de muchas compañías que unen la capital nipona con casi todas las capitales europeas y americanas de forma sencilla. Lo complicado es llegar desde el aeropuerto a la ciudad. Tokio tiene dos aeropuertos: Haneda y Narita. Normalmente los vuelos procedentes de Europa llegan a Narita, a 75km de la ciudad. Coger un taxi es inviable por lo excesivamente caro. Así que lo mejor es tren o autobús. El bus suele tardar una hora y media como mínimo, mientras que el tren depende porque hay 3 tipos: Narita Express (entre hora y hora y media hasta Shinyuku), Skyliner, que es el más barato (menos de 2000 yenes) y el tren normal, que suele ir hasta la bandera.

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