sábado, 29 de junio de 2013

Llega Darjeelin, agencia de viajes participativa en Europa

DarjeelinTras haber movilizado, desde su creación en diciembre de 2012, a varios cientos de ‘piratas de vuelos’ que han conseguido que los usuarios de la página ahorren de media un 25 % en el precio de sus billetes de avión, Darjeelin se expande ahora al resto de Europa y América Latina con una versión en español y otra en alemán. Así, por primera vez en Europa, una empresa de nueva creación rechaza el ‘crowdsourcing’ en el campo de los viajes para localizar los billetes de avión más atractivos de la web mediante la movilización de una comunidad de expertos internautas: los ‘piratas de vuelos’.  
Tras su creación en diciembre de 2012 en Francia, Darjeelin va ahora a extender sus servicios al resto de Europa y América Latina.
Una solución innovadora para orientarse en la jungla de las ofertas de viajes Darjeelin ofrece a sus usuarios un ahorro de tiempo y dinero al encargar la búsqueda de sus billetes de avión a una comunidad de expertos –viajeros habituales o profesionales de los viajes- que comparan ofertas y conocen todos los trucos para identificar las mejores tarifas disponibles en la web. 
Con la proliferación de agencias de viajes online, el crecimiento de las compañías ‘low-cost’ y la escalada de ofertas, la búsqueda del mejor billete de avión puede llevarle un tiempo considerable a un neófito, con resultados a menudo decepcionantes. 
Darjeelin moviliza para los viajeros una comunidad de expertos que les ayudarán a viajar ‘más inteligentemente’. Conocen todos los secretos de la búsqueda de billetes (‘flight hacking’) y pueden ser muy creativos a la hora de ofrecer tarifas hasta un 25 % más baratas que los comparadores o agencias de viaje online tradicionales, adaptándose a criterios de preferencias diseñados por los viajeros. 
Concretamente, la plataforma Darjeelin pone en contacto al viajero que busca un pasaje de avión con cuatro expertos que compiten para encontrar el mejor billete siguiendo criterios personalizados. Durante 24 horas, el viajero recibe ofertas y puede seleccionar la que mejor le convenga. El experto que la haya propuesto recibe automáticamente una remuneración por su trabajo de búsqueda.
Establecer una búsqueda cuesta 24 euros al usuario; el experto ganador recibe 18 euros de remuneración, y los 6 euros restantes van a parar a Darjeelin.
El usuario solo paga si las propuestas son de su agrado.  
Enfoque revolucionario: rechazar el crowdsourcing en los viajes
Aplicado comúnmente a otros sectores (producción musical: My Major Company; financiación de proyectos: Kickstarter; contenidos: Wikipedia; diseño: 99designs, etc.), el ‘crowdsourcing’ (literalmente: financiación a través de los internautas) se extiende en la actualidad al sector de los viajes.
‘Los responsables de la distribución de billetes han pasado muy deprisa de un punto de venta física llevado por personas a los motores de búsqueda on-line. La inteligencia del agente de viajes se ha perdido y un algoritmo, por potente que sea, no es igual de eficaz. Nosotros creemos en una solución combinada: expertos humanos accesibles a través de una interfaz web’, declara Hugo Bailey, uno de los dos cofundadores. 
‘Si bien es importante para el viajero poder personalizar su viaje sin pasar necesariamente por una agencia, también es interesante que pueda contar con expertos que se encarguen de la parte más complicada y la que más tiempo consume: la búsqueda de los billetes de avión. El poder de nuestro concepto reside en ajustarse a los intereses del consumidor y del usuario, ya que los dos están interesados en obtener el mejor precio’, añade Charles Guilhamon, el otro cofundador. 
Expreso. Redacción. T.R

jueves, 27 de junio de 2013

La biblia del viajero

La Biblia del viajero
La Biblia del viajero
MADRID.- Hay diferentes maneras de viajar por el mundo, desde las más caras y lujosas hasta las más baratas, cuidando cada céntimo que nos gastamos. A este tipo de viajero se dirigeLa biblia del viajero: los trucos indispensables para viajar más por menos, que edita Lonely Planet. Tres trotamundos (Anick-Marie Bouchard, Guillaume Charroin y Nans Thomassey) son los encargados de darnos consejos útiles para viajar de forma económica, ecológica e innovadora. Preparar la mochila, viajar en bici a pie o en autoestop por todo el planeta, izar las velas de un barco, utilizar el carsharing (compartir coche), encontrar alojamiento o cocinar lo que se tiene a mano serán actividades que ya no tendrán secretos.
Si eres uno de estos “vagabundos vocacionales”, como se definen los propios autores, o estás pensando en emprender la aventura de recorrer mundo, esta guía puede resultar interesante para aclarar algunas dudas.
En las páginas de esta obra abunda información y datos prácticos necesarios, desde una lista para prepararse para el día de partida, elegir qué medio de transporte utilizar (coche, pedalear en bicicleta o zarpar en un barco de vela), qué tipo de alojamiento buscar, cómo comunicarse y subsistir con poco dinero. Este capítulo es uno de los más interesantes y el que mayores problemas puede provocar a los viajeros.
El libro tiene un precio de 16,95 euros y ya está a la venta.
Por REVISTA80DIAS.ES
  • Autor: Anick-Marie Bouchard, Guillaume Charroin y Nans Thomassey.
  • Editorial: Lonely Planet.

miércoles, 26 de junio de 2013

Soweto, a los dos lados de la línea

Texto y fotos: Ana Bustabad Alonso
La desgarradora lucha contra el apartheid, que vivió aquí sus momentos más emblemáticos, asocia aún su nombre con pobreza y conflictos raciales. Pero Soweto, creada a mediados del siglo XX para alojar y oprimir a los africanos negros, es hoy un lugar orgulloso de su historia.
 
Apacible, colorida, inmensa hasta donde se pierde la vista, sus millones de casitas de planta baja encienden el corazón vibrante de Johanesburgo, la ciudad más intensa de Sudáfrica.
Situada al suroeste de la gran urbe, Soweto –una contracción del inglés ‘South Western Township’ que significa Municipio del Suroeste- es con diferencia el mayor barrio de Joburg, como llaman sus habitantes a la ‘capital africana’.
Aquí vive el 46% de su población, unos 4,5 millones de personas porque, en realidad, Soweto es muchos barrios en uno. Algunos como Orlando West y Dube, más acomodados, pero la mayoría formados por calles de viviendas diminutas acicaladas con esmero.
No hay grandes calles con tiendas, solo algunos pequeños comercios diseminados, pero incluso los puestos más humildes, de madera y chapa, lucen cuidados y limpios.
 
Hace poco Soweto era solamente un cúmulo de casas y chabolas en desorden, pero el esfuerzo de los ‘sowetan’ y el empuje del Mundial de Fútbol 2010 lo ha convertido en un lugar que recibe cada día a más turistas y viajeros de negocios.
Al fin y al cabo, en este barrio increíble están algunos de los lugares emblemáticos de la historia sudafricana. Un recorrido por ella puede comenzar en Freedom Square, la magnífica Plaza de la Libertad, en el distrito de Kliptown.
Su nombre oficial es Walter Sisulu Square, y en la parte baja se encuentra el Hotel Soweto, un cuatro estrellas que formó parte de la red de alojamientos oficiales durante el Mundial.
Abierto hace pocos años, este alojamiento tan agradable es un impecable proyecto dehormigón visto comparte edificio con un mercado animadísimo, la oficina de información turística y un pequeño centro de conferencias, el Soweto Conference Center, con capacidad para unas doscientas personas.
Justo enfrente, el Walter Sisulu Square, un palacio de congresos mucho más grande, donde se celebran a menudo eventos que superan los dos mil asistentes.
En Kliptown nadie olvida una fecha, la del 26 de junio de 1955. Ese día, más de tres mil representantes de la resistencia contra el apartheid atravesaron los cordones policiales para entrar en esta plaza polvorienta y redactar la Carta de la Libertad.
Ese día Nelson Mandela tuvo que permanecer escondido para evitar a la policía, que tardó más de veinticuatro horas en disolver la concentración. Tendrían que pasar todavía cuatro décadas hasta que Sudáfrica lograra tener por fin su primera Constitución Democrática, pero aquella Carta fue el documento fundacional, la piedra angular del Congreso Nacional Africano.
Aquí es difícil olvidarlo, todo está cargado de simbolismo. La diagonal que cruza el pavimento rojo de la plaza separa la vieja de la nueva Sudáfrica. Soweto, a los dos lados de la línea. En la fachada del Centro de Congresos, miles de cruces recuerdan la forma de voto en aquellas primeras elecciones democráticas.
Justo al lado está la estación de tren de Kliptown, que une Soweto con el resto de barrios deJohanesburgo. Atravesando las vías, una zona multicultural donde además de sudafricanos viven chinos, indios, irlandeses…
Desde el propio Hotel Soweto organizan tours en bicicleta y a pie, con paradas en los lugares más importantes. Uno de los paquetes incluye un masaje por la tarde, ya de vuelta.

Río de Janeiro: vida más allá del carnaval

Por David Fernández



















Uno llega a Río de Janeiro con algunos prejuicios y lugares comunes entre los huecos de la maleta y no tiene más remedio que perderlos en la ciudad para no volver a reclamarlos. Hablar sólo del Carnaval, de la samba, de las playas de Ipanema y Copacabana es reducir una metrópoli en la que viven casi 12 millones de habitantes a una portada en un catálogo de agencia.
Y es que Río acoge al visitante entre los brazos de la bahía en la que se encuentra inmersa: Guanabara. Se trata de una ciudad arrancada por los portugueses del siglo XVI a la exuberante vegetación tropical, en la que se oye el motor de la que será una de las principales potencias económicas de Iberoamérica en los próximos años. Da igual que en las famosas y pobres favelas de Río se concentren dos millones de almas, porque la energía vital de los “cariocas” (como se llama cariñosamente a los brasileños de Río) supera con creces las dificultades que se encuentran en el camino. Si no, ¿cómo podría explicarse que, prácticamente las 24 horas del día, la Lagoa Rodrigo de Freitas (tras el barrio de Ipanema) esté ocupada por gente caminando o corriendo? El deporte es una de las características que definen a muchos cariocas. Y es normal, después de los cerca de 80 kilómetros de playas que existen en el área metropolitana y de la acentuada sensualidad de sus cuerpos. El otro rasgo, que ha adquirido tintes de tópico, es el carácter simpático y abierto del latinoamericano.
Pero, la conocida como “Ciudad Maravillosa” (que fue capital de Brasil hasta 1960, ya que hoy es Brasilia) no se queda sólo en esto, puesto que es un caleidoscopio de tendencias, culturas y personajes. Uno de los puntos más interesantes es el barrio de Santa Teresa, con cerca de cien años de antigüedad y situado en la parte alta de la urbe. Aunque es una zona bastante turística, se le conoce por ser un centro de reunión para los artistas y bohemios de la ciudad. Hasta él se puede acceder con un tranvía que lo atraviesa y que se toma en el centro financiero de Río. En Santa Teresa tendremos una panorámica de la bahía y de buena parte del municipio y podremos encontrar una variedad de tiendas con creaciones artesanales y artísticas.

Una ciudad allende la playa

Sin embargo, una buena parte de la historia de Río se encuentra en el centro de la urbe, que no pasa precisamente por las playas de Ipanema y Copacabana. Así, la Avenida Presidente Vargas es la más importante de todo el centro y donde se concentra la vida económica y empresarial de la ciudad. Los edificios de grandes dimensiones y los organismos oficiales se sitúan en esta zona a la que se puede llegar en Metro (parada Central o Presidente Vargas). Además, al final de la misma, en dirección a la Plaza de Pío X, se accede a la Rua Senhor dos Pasos y a la de la Alfándega (“aduana” en portugués). Ambas son paralelas y, si queremos vivir el ambiente de la calle y mezclarnos con los vecinos de Río, es uno de los puntos clave, puesto que aglutina gran variedad de comercios económicos, tiendas de costura, tejidos, etcétera. Aquí es donde se proveen los cariocas. Como hormigas, podremos pulular por una zona que pisan diariamente cerca de dos millones de personas.
A pocos metros tenemos ocasión de conocer una de las edificaciones más impresionantes de Río: la Catedral de San Sebastián, obra del arquitecto Edgar de Oliveira da Fonseca. Se trata de una construcción con forma de cono piramidal, ideada para albergar al mayor número de fieles posible. En su base cuenta con 106 metros de diámetro y 96 metros de altura. Cerca de la misma se encuentra la estación del tranvía que podemos tomar para acceder al barrio de Santa Teresa. Llama la atención la presencia de un templo de este tipo entre bloques de edificios, pero es que en Río no existe un plan urbanístico como tal. Y, si lo hay, debe de llamarse “caos”. Este es otro de los atractivos de la ciudad.
Asimismo, uno de los puntos interesantes del centro es la Plaza Quinze de Novembro, que recibe ese nombre por ser la fecha de proclamación de la República de Brasil en 1889 (hasta entonces era un reino, que obtuvo su independencia de Portugal en 1822). Cerca de la misma se monta un mercadillo parecido al Rastro de Madrid en el que se puede encontrar prácticamente de todo. Además, desde esta plaza es posible acceder a la Travesía do Comércio, una callejuela estrecha que conserva construcciones de estilo colonial portugués y en la que se hallan bares y restaurantes con precios medios. Por la noche, esta calle se convierte en un lugar de encuentro para tomarse unas copas con los amigos y conocidos.
Por último, otro de los muchos lugares que no podéis perderos es el Centro Cultural Banco do Brasil. Todas las actividades que se desarrollan en el mismo (exposiciones, cine o teatro, por citar algunas) son gratuitas. Está claro que la ciudad no acaba aquí, y dando un paseo por las calles del centro iremos a parar a la Biblioteca Nacional (que alberga la mayor colección de volúmenes de Iberoamérica) o al Museo de Bellas Artes (gratis los domingos).

El Río de postal

Sí, Río también es el Cristo Redentor, el Pan de Azúcar y el Sambódromo. Y el estadio de Maracaná. ¿Son los lugares menos interesantes? Al contrario, subir hasta el Corcovado, el morro (así se llama a las colinas en Brasil) donde se erige el Cristo, es una experiencia que ningún viajero debe dejar escapar. Desde sus 710 metros de altura podremos fijar en nuestra retina las playas de Ipanema y Copacabana, los centros neurálgicos de la ciudad y la vista de la bahía donde Río nació con el nombre de Sao Sebastiao do Rio de Janeiro. Para acceder al Cristo es necesario montar en un tren cremallera que sale cada 20 minutos desde la Rua Cosme Velho, 513. El precio es de 36 reales (unos 12 euros al cambio). Además, en el trayecto atravesamos el Parque de Corcovado, que rodea al monte del mismo nombre y está formado por vegetación Atlántica. Ojo a la mitad del camino: el tren se parará y veremos surgir de entre esta “selva” una pequeña “urbanización” en la que viven cariocas. Es recomendable elegir un día soleado y claro para visitar una de las siete nuevas maravillas del mundo, emblema de Río de Janeiro.
Por su parte, el Pan de Azúcar (Pao de Açúcar) es el segundo referente turísticos de la ciudad y en sus algo más de 300 metros de altura hallaremos una babel de idiomas, excepto el portugués. Para ascender al mismo hay que usar dos tramos de teleférico (ya que se compone de dos cerros separados entre sí algunos metros) que tiene 97 años de vida y cuyas cabinas han sido cambiadas recientemente por otras modernas y automatizadas. El Pan de Azúcar también está circundado por un parque natural en el que abunda la vegetación tropical. Además, no es raro ver a escaladores intentando subir a la cima. El punto más alto es una atalaya privilegiada para observar en toda su plenitud la bahía de Guanabara y la playa de Copacabana. Como en el caso del Cristo, las vistas se merecen un sobresaliente.
Otra zona propicia para el souvenir es el estadio de Maracaná. Fue el de mayor capacidad en su día, construido explícitamente para la celebración del Mundial de Fútbol de 1950 y que actualmente da cabida a 114.145 espectadores, todos sentados. La entrada para visitar el estadio cuesta 20 reales (un poco más de 6 euros) y nos permitirá pisar la “avenida” de la fama futbolística: una plataforma en la que los más importantes jugadores que ha parido Brasil tienen su hueco. La inmensidad del estadio refleja la pasión que los brasileños sienten por este deporte, tanto que no dudan en pagar 150 reales (50 euros al cambio) por conseguir un asiento fijo para ver a sus equipos favoritos (los que no se pueden reservar cuestan 40 reales, unos 13 euros).
El viaje podría seguir (porque acabar con Río es como querer desviar el curso del Ebro a paladas) en el Sambódromo. Es una construcción un tanto decepcionante y sosa… cuando está vacía. En este recinto de 700 metros de largo es donde las escuelas de samba realizan el desfile durante los Carnavales. A lo largo del año preparan sus trajes y la organización de su paseo por este casi kilómetro, donde se juegan ser reconocidos como la mejor comparsa. Recuerda, salvando las distancias, a la preparación de la Semana Santa que muchas cofradías llevan a cabo durante doce meses. En ésta última se exalta la fe; en la primera, la diversión. Es uno de los días clave en los que se concentra el color y la fiesta de Río.
La Garota de Ipanema
Este es el título de una de las canciones más famosas de bossa nova, compuesta en 1962 por Antonio Carlos Jobim y cuya letra creó Vinícius de Moraes. La historia cuenta que en el barrio de Ipanema vivía una carioca bellísima de 18 años que pasaba todos los días, camino de la playa, cerca del bar Veloso (que aún hoy sigue funcionando), donde levantaba las pasiones de los presentes. Por supuesto, en este bar estaban Jobim y Moraes, que inspirados, crearon la canción en su honor.
En la composición se habla de esta joven como un ejemplo del biotipo carioca, pero también se tiene presente que la belleza no es propiedad nuestra, sino un don natural que pasa con el tiempo, igual que la chica se dirige a la playa.
Datos útiles
Moneda. En Brasil la moneda de uso corriente es el Real, que mantiene un cambio más o menos estable con respecto al Euro y el Dólar. Aproximadamente, se puede decir que un euro equivale a tres reales. Además, podemos viajar a Río de Janeiro con Euros y cambiarlos en el aeropuerto o en las casas de cambio distribuidas por la ciudad. Los hoteles también nos pueden proporcionar reales, aunque a un tipo menos favorable por las comisiones que cobran.
Coste de la vida. Aunque esta es una variable que cambia con la evolución económica del país, en la actualidad Río de Janeiro no es excesivamente caro. Aunque hay que tener en cuenta que en las zonas turísticas siempre aprovecharán para encarecer los productos. Sin embargo, en los lugares donde se mueven los cariocas, los precios son bastante baratos para un europeo. En Río de Janeiro un policía cobra unos 1.000 reales al mes (cerca de 300 euros). Por su lado, el salario mínimo en Brasil es de 465 reales (155 euros).
Diferencia horaria. La ciudad de Río tiene una diferencia horaria con respecto a Europa de cinco horas en verano y cuatro en invierno.
Estaciones. Cuando viajemos a Río hay que tener en cuenta que nos desplazamos al Hemisferio Sur, donde las estaciones son al contrario que en el Norte. Por ello, el verano en Río de Janeiro se desarrolla entre los meses de noviembre a marzo. A pesar de todo, las temperaturas en esta ciudad suelen bajar pocas veces de los 20 grados.
Seguridad. Las zonas turísticas de Río son seguras. Conviene seguir algunos consejos, comunes para cualquier ciudad del mundo, como llevar encima el dinero justo que vayamos a usar cada día, no portar documentación como el Pasaporte (usar copias del mismo), utilizar las cajas fuertes de las habitaciones en los hoteles para guardar las pertenencias más valiosas y no descuidar en ningún momento el bolso. En la playa es aconsejable llevar lo mínimo posible.
Cómo llegar
En avión. Desde España Iberia es la única que cuenta con vuelos directos a Rio de Janeiro, aunque sus precios son bastante caros.
Otra opción es realizar escala en Buenos Aires y desde allí llegar a Río. Es un viaje largo, pero nos saldrá más barato. La combinación se puede realizar con Aerolíneas Argentinas. Una vez en la capital Argentina podremos volar hasta la “Ciudad Maravillosa” en un avión de la compañía TAM.
Otra posibilidad es volar a Río de Janeiro vía París con Air France y una vez en Francia tomar un vuelo de TAM con destino la ciudad carioca.

martes, 25 de junio de 2013

Nuevas ciudades milenarias descubiertas en México y Camboya


Situación de Camboya en el Sur de Asia | Fuente: Google Maps
Situación de Camboya en el Sur de Asia | Fuente: Google Maps
MADRID.- En este mundo tan hiperconectado, hiperinformado e hipervigilado (valga lo superlativo de los adjetivos), todavía existen lugares remotos desconocidos. En la última semana se han descubierto dos ciudades perdidas, una en Camboya o otra en México. En el primero de los casos se trata del conjunto de Mahendraparvata, al norte de Angkor (la capital del imperio jemer), uno de los mayores complejos de templos hinduistas. Aunque no se trata de un descubrimiento completo, puesto que ya se tenía noticia de la existencia de las ruinas de esta ciudad.
El científico Jean-Baptiste Chevance, director de la Fundación de Arqueología y Desarrollo de Londres, ha sido el encargado de usar la tecnología LIDAR, que consiste en un láser acoplado a un helicóptero con el que atravesar la frondosa selva que oculta muchos secretos en Camboya, según el diario australiano Sydney Morning Herald. Lo que en esta ocasión se ha descubierto es que Mahendraparvata era una perdadera ciudad que se extendía en un radio de 35 kilómetros, con carreteras y canales, y que podría ser una extensión de Angkor. Se calcula que en la misma podían vivir cerca de 1,9 millones de personas en el siglo XII. Angkor recibe cerca de 1 millón de visitantes al año y pueden ser un potencial foco de turismo para el país asiático.
Por su lado, la otra ciudad descubierta ha sido Chactún en México. En medio de la selva del estado de Campeche ha aparecido una nueva ciudad maya tras haber llegado a la misma el arqueólogo esloveno Ivan Sprajc, que dirige una expedición patrocinada por la National Geographic Society, así como las empresas austriaca Villas y la eslovena Ars Longa. Se considera que la ciudad fue una de las más importantes de la región hace 1.400 años, desde el año 600 d. C. hasta el 900 d. C. El complejo está compuesto por varias pirámides, la más alta de 23 metros, junto con juegos de pelota, patios, plazas, monumentos y zonas habitables.
Pero lo que ha llamado la atención de los arqueólogos ha sido la forma constructiva de muchos edificios, así como el hallazgo inscripciones talladas combinadas con estuco pintado, una técnica poco común en este tipo de monumentos.

4 de cada 10 casas rurales en España admiten animales

Perro_casa_RuralSegún los datos recogidos por Toprural, buscador de alojamientos rurales que facilita la reserva on-line, cuatro de cada diez casas rurales en España admiten animales de compañía (el 42% del total de las más de 7.300 casas rurales analizadas).
En un país donde, según el censo de mascotas, existen más de 4,7 millones de perros y más de 3,3 millones de gatos, lo que implica que casi el 20% de los ciudadanos españoles comparte su vida con ellos, la opción de poder viajar con los animales de compañía es de gran importancia también para el turismo rural.
¿A qué CC.AA. viajar con tu mascota? Aquellos viajeros rurales que deseen viajar con sus animales de compañía y busquen casas rurales en Murcia, Andalucía, Cataluña, Castilla-La Mancha y Extremadura tendrán más opción de encontrar un alojamiento ‘pet-friendly’, ya que éstas son las regiones donde existe el mayor porcentaje de casas rurales en las que se admiten mascotas (porcentajes que oscilan entre el 60% y el 46%).
Andalucía, Comunidad Valenciana y Murcia, a la cola Baleares, con un 25% de alojamientos que admiten animales, y País Vasco y Asturias, con un 29%, se sitúan en los últimos puestos de la clasificación de TopRural.
Así, éstas son las tres regiones donde a los turistas rurales les costará más encontrar el alojamiento perfecto tanto para ellos como para sus mascotas.Expreso. Redacción. A.R 

lunes, 24 de junio de 2013

Asturias será invitada de honor en el Festival Intercéltico de Lorient

Lorient_FestivalComo cada verano, los mejores intérpretes de música celta se dan cita en Bretaña, en la ciudad de Lorient, para participar en uno de los festivales más importantes de Europa.
Este año el Festival  Intercéltico de Lorient da la bienvenida a Asturias, invitado de honor y verdadero hilo conductor de esta, su edición número 43.
La cita de las culturas celtas tendrá lugar del 2 al 11 de agosto de 2012.
reado en 1971, el Festival Intercéltico, FIL, acoge cada verano en el puerto  de Lorient, durante diez días a más de 700.000 festivaleros y se ha convertido en la cita imprescindible de las culturas celtas.
Festival  abierto al mundo, el FIL reúne a más de 4.500 artistas venidos de Irlanda, Escocia, País de Gales, Galicia, Asturias, Isla de Man, Australia, Canadá… y, por supuesto, de la propia Bretaña.
Se trata de un verdadero laboratorio cultural que  fomenta los encuentros, el mestizaje y las creaciones, dejando entera  libertad a los artistas y a los compositores.
El Festival da espacio a todas  las formas musicales provenientes de los países celtas, desde los cantos  tradicionales al folk, al rock, al jazz pasando por las obras sinfónicas.
El FIL es también un espectáculo lleno de colorido con 3.500 artistas vestidos con trajes tradicionales (músicos, bailarines, grupos de danza bretones,  bandas escocesas, bandas de gaitas asturianas y gallegas...) que desfilan  por las calles de Lorient el primer domingo.
Asturias, invitada de honor
Cada año, un territorio celta es invitado de honor y este año el Festival acoge a Asturias por tercera vez. En el Pabellón de honor, instalado en el centro de la ciudad, los festivaleros podrán descubrir todos los encantos de esta comunidad, su rica vida cultural y el sentido festivo de  sus habitantes.
Podrán también degustar productos de la gastronomía asturiana, como los quesos, charcutería o sidra, al son de la gaita, con baile y la música popular.
Asturias desvelará todos los aspectos de su cultura desde sus bailes tradicionales hasta las nuevas tendencias musicales asturianas, pasando por el arte contemporáneo y el cine.
Verdadero hilo conductor de esta edición, dos veladas excepcionales le serán dedicadas el sábado 3 y el lunes 5 de agosto. 
A la música se suman también el baile, el cine, las artes plásticas, la historia o la literatura.
Los festivaleros pueden disfrutar de numerosas actuaciones en las calles además de degustaciones de crêpes, clases de danza, talleres  de música o de bordado, cuentos y leyendas celtas o exposiciones de  creaciones celtas contemporáneas.
En el Square Rio, un espacio abierto al público y gratuito se propone tanto a los pequeños como a los mayores iniciarse en los juegos bretones como el ‘palet’ o los bolos bretones.
Expreso. Redacción. A.F

viernes, 21 de junio de 2013

19 terrazas de Nueva York

NY es vertical, muy vertical, pero es no es tan fácil como parece contemplar buenas vistas panorámicas desde lo más alto. Un paseo no apto para los que tengan vértigo, por las mejores azoteas de Manhattan.
Para ver Nueva York desde lo alto podríamos darnos una vueltecita en helicóptero pero resulta bastante caro. Mucho más asequible es subir a las azoteas de un hotel o restaurante de moda o pagar un ticket para el ascensor de alguno de sus más famosos rascacielos, el del Empire State o el del Rockefeller Center.
Una niña en el mirador de la planta 86 del Empire State Building, el más alto de Nueva York. / THOMAS HOLTON

01 El top de los tops

EMPIRE STATE BUILDING

Es la más cinematográfica de las azoteas de Nueva York y, aunque no sea la última moda, es imprescindible. Cuesta 20 euros subir en ascensor al piso 86 (a 320 metros de altura) y desde allí sale una pasarela donde, entre exclamaciones de admiración de todos los turistas presentes, se contempla la isla de Manhattan en cinemascope. Más arriba, la terraza cubierta del piso 102 es el mirador más alto de la ciudad. No hay que perderse la visita nocturna; el último ascensor sale a la 1.15 de la madrugada. De jueves a sábado, en el piso 86 hay jazz melódico en directo de 22.00 a 1.00.
Vistas hacia el sur de Manhattan desde el 'Top of the Rock', la terraza del Rockefeller Center, en Nueva York. / TIM CLAYTON

02 ‘Top of the Rocks’

ROCKEFELLER CENTER

A 260 metros del suelo, las famosas terrazas art décodel Rockefeller Center ofrecen la ventaja de estar menos abarrotadas que el Empire State. 70 pisos por encima del Midtown, ofrecen una panorámica de 360 grados más una vista en picado sobre Central Park, aunque el Chrysler Building queda oculto. Y, todo hay que decirlo, al lugar le falta algo de glamour. Lo mejor, el atardecer.
Terraza del restaurante 230 fith, con vistas al Empire State Building, en Manhattan (Nueva York). / MICHEL SETBOUN

03 Jardín colgante

230 FIFTH

Esta elegante azotea presume de tener una de las mejores vistas de todo Nueva York. Está en la Quinta Avenida con la calle 27 y permite contemplar el Empire State de cerca y otros rascacielos del Midtown Manhattan. Es un bar enorme, en plan jardín, que abre todo el año: está climatizado parcialmente para aguantar los días más fríos del invierno, e incluso se puede pedir a los camareros un albornoz para abrigarse. La entrada es gratuita, pero los cócteles no son precisamente baratos. 230 Fifth abre de 4 de la tarde a 4 de la madrugada, y se puede llegar cogiendo la líneas de metro N o R hasta la parada 29th Street & Broadway.
Sky Room del New Museum of Contemporary Art, en el Bowery (Nueva York). / BENOIT PAILLEY

04 Desde el Bowery

NEW MUSEUM OF CONTEMPORARY ART

Este museo de arte contemporáneo situado en el Bowery, aunque de altura más modesta, dispone también de terraza panorámica. Abierta a los eventos privados, pero también al gran público los fines de semana, laSky Room del séptimo piso ofrece un punto de vista original: a los pies del museo, el Lower East Side y sus viejos edificios, que forman un abigarrado tapiz; a lo lejos, las torres del Midtown.

05 Le Bain

THE STANDARD

Azotea del hotel The Standard, en el Meatpacking District de Nueva York.
Uno de los bares de azotea de moda, en lo alto del hotel The Standard (calle 14 con la 8th Av.), en el distrito Meatpacking, justo encima del High Line. Parece sacado del showtelevisivo Saturday Night Live: columnas de humo en las terrazas cubiertas de césped, un jacuzzigigante en medio de la pista de baile y gente a la última escuchando a los mejores DJs del mundo. La piscina, el césped y la crepería solo se disfrutan en Le Bain durante el verano, pero el resto del año se puede contemplar igualmente unas impresionantes vistas del río Hudson y de Nueva Jersey. El cuarto de baño tiene también unas vistas espectaculares.

06 Sobre Times Square

SKY ROOM

Terraza del Sky Room, ubicado en las plantas 33 y 34 de un edificio de Times Square, en Manhattan.
Sky Room es el bar en azotea más alto de Nueva York, situado en la planta 33 y 34 de un edificio de Times Square (40th Av, entre la 8th y la 9th Av.), con unas vistas espectaculares del Midtown, en Manhattan. Tiene una zona lounge, discoteca y dos increíbles terrazas. Está abierto todo el día para tomar una copa y durante la noche se convierte en una pista de baile.
Una pareja en la terraza panorámica del hotel Peninsula, en Nueva York. /FRANZ MARC FREI

07 Salón de Ning

HOTEL PENÍNSULA

Por lo que cuesta un cóctel (nada menos que 23 dólares), podemos disfrutar de un entorno inspirado en el Shangai de la década de 1930, y también de una vista estupenda. Está en la azotea del Península Hotel (700 Fith Av, esquina 55th St.), y desde allí se puede ver todo Central Park hasta Harlem, y, hacia abajo, las riadas de turistas que pasean por la Quinta Avenida y parecen estar muy, pero que muy lejos…

08 The Iris and B. Cantor Roof Garden

MUSEO METROPOLITANO DE ARTE

Visitantes en el jardín de la azotea del Museo Metropolitan, en Nueva York. / BOB KRIST
Más que un bar, es un puesto de comida y bebidas, pero el Cantor Roof Garden es uno de las mejores azoteas de Manhattan, abierta de abril a octubre. En ella se exponen temporalmente esculturas e instalaciones de artistas actuales del siglo XX, aunque su mayor atractivo son las vistas de la ciudad. Además, el Museo Metropolitano de Arte se construyó en Central Park (1000 Fifth Av., esquina 82nd St.), por lo que el jardín de la terraza ofrece las mejores vistas de los parques más famosos de Nueva York y también de algunos de los magníficos jardines privados que hay en otras azoteas. Otro café del museo es el Roof Garden Café & Martini Bar.

09 View Lounge

HOTEL MARRIOTT MARQUIS

Es el único restaurante y bar giratorio de Nueva York, en el piso 48 del Marriott Marquisde Times Square (1535 Broadway, entre 45th St. Y 46st Street). Hace años había también una pista de baile, pero incluso sin ella, la vista sigue siendo espectacular. La clientela no ha cambiado mucho y sigue siendo frecuentado por muchas parejas que van a la ciudad para celebrar un aniversario o un cumpleaños.
Salón del hotel Beekman, en Nueva York. / MICHEL SETBOUN

10 ‘Top of the Tower’

BEEKMAN TOWER HOTEL

En pleno centro de Manhattan, este discreto bar art déco de la azotea del Beekman Tower Hotel (First Av y 49th St.), es un magnífico mirador de la ciudad. Está rodeado por un muro tan bajo que podemos mirar directamente hacia abajo, a la First Avenue. Al oeste vemos Nueva Jersey y al este Roosvelt Island y las luces de neón de los canales de Long Island. Los voyeurs pueden pasar horas bebiendo un martini mientras contemplan las habitaciones bien iluminadas de los apartamentos cercanos.

11 Ava Lounge

DREAM HOTEL

Este hotel de solo 15 pisos (un ‘enano’ en Nueva York) tiene sin embargo unas vistas que no hay que perderse: podremos mirar Times Square directamente a los ojos, con un primer plano impresionante de los carteles de neón. Pero más arriba, desde la terraza ajardinada, se puede también ver el río Hudson por detrás de los edificios de acero y las luces que brillan. La terraza abre desde la primavera hasta el otoño. Y antes de salir del hotel (210 West 55th Street, entre Broadway y Seventh Av), o de subir a su terraza, merece la pena detenerse ante su pecera de 15.000 litros: uno de los mayores acuarios de interior en América del Norte.
Vistas al Empire State Building desde la terraza del Rare Bar, ubicado en la azotea del hotel Shelburne, en Manhattan.

12 Un mirador extraño

SHELBURNE HOTEL

Este bar y restaurante “tan extraño” no es el más alto, pero sí una plataforma diferente desde la que se pueden mirar (hacia arriba) los dos edificios más impresionantes del Midtown: el Empire State Building y el Chrysler Building. Esta azotea está en la parte superior del Shelburne Hotel (303 Lexington Av, esquina 37th St.), de solo dieciséis pisos, y nos sitúa a la altura de la zona media de los rascacielos del centro de Manhattan. Los árboles de aspecto tropical y las tumbonas nos hacen sentir como en una playa elevada en mitad de la Gran Manzana.

13 En tu terraza me colé

HUDSON HOTEL SKY TERRACE

Está en Manhattan (356 West 58th St. Entre 8th Av y 9th Av) y no es una terraza abierta (solo para huéspedes del hotel), pero siempre podremos encontrar alguna una excusa para colarnos en esta azotea pedregosa en la que nos podremos sentir como si estuviésemos en un café elevado de la Riviera.
Piscina en la azotea del hotel Gansevoort, con vistas del Meatpacket District y Chelsea, en Nueva York. /MICHEL SETBOUN

14 Plunge Lounge

HOTEL GANSEVOORT

El espectacular salón situado en lo alto de este hotel chic del Meatpacking District (18 9th Av., esquina 13th St) nos permite mirar por los cuatro lados del edificio: se pueden contemplar las torres del Midtown que dan al río Hudson y, si la luz es la adecuada, la costa de Nueva Jersey iluminada. Además, veremos la hamaca que cuelga junto a la piscina en la azotea del famoso club privado de élite, el Soho House, unos pisos más abajo. El Gansevoort también cuenta con una piscina en la azotea, mejor que la de su rival, el Soho House, por su sistema de música subacuática (aunque es exclusiva para los huéspedes del hotel).

15 Mirador en Brooklyn

RESTAURANTE ALMA

Aunque por su modesto exterior de ladrillo nadie lo diría, este restaurante mexicano situado en un segundo piso en Brooklyn (187 Columbia St., esquina Degraw St.) tiene una terraza en la azotea –abierta en temporada- con unas vistas magníficas del perfil urbano del Lower Manhattan. A veces hay que esperar mucho para conseguir alguna de las mesas con las mejores vistas (especialmente en hora punta), pero siempre podremos esperar en el bar de la planta baja (B61) contemplando las vistas al río desde sus ventanales; merecen la pena.
Terraza panorámica del hotel Metro, en Nueva York.

16 A la sombra del Empire State

HOTEL METRO ROOFTOP BAR

Esta pequeña y humilde terraza panorámica (45 West 35th St., entre Fith Ave y Sixth Av) tiene un ambiente exclusivo, aunque poco formal –las bebidas se sirven en vasos de plástico llenos de hielo procedente de un carrito. Lo mejor son las vistas, en primer plano, del edificio más alto de la ciudad.

17 Terrace 5

MoMA

Mesas exteriores del restaurante Terrace 5, en el MoMA de Nueva York. / NICOLE FRANZEN
Todos los restaurantes del Museum of Modern Art tienen una gran fama, pero si conseguimos llegar hasta el último piso del MoMA (11 West 53 rd St, entre Fifth Av y Sixth Avenue), nuestra recompensa será esta cafetería de temporada preciosa y relativamente tranquila. Hay que pagar la entrada al museo, pero, por la vista y la carta, vale la pena.
Bar A60, en la terraza del hotel Thomson, en el Soho de Nueva York. / MICHEL SETBOUN

18 A60 en el Soho

60 THOMPSON HOTEL

Una vista magnífica de la ciudad desde una posición estratégica e insólita, en pleno Soho: 60 Thompson St, entre Spring St. Y Broome St. También está reservada a los huéspedes del hotel.

19 Una cerveza panorámica

BERRY PARK

Este espacio que parece un garaje, justo al oeste de McCarren Park, en Williamsburg (4 Berry St., esquina North 14th St.), tiene en lo más alto un beer garden (una cervecería al aire libre) dirigida por un ex alumno de la antigua cervecería Zum Schneider, en el East Village. En realidad, más que un jardín es una terraza de casi trescientos metros cuadrados, con una fantástica vista de uno de los rascacielos más famosos de Manhattan: el Chrysler Building.
Para saber más de la ciudad y sus mejores vistas: guía Nueva York de Lonely Planet y en la web deLonely Planet.