martes, 30 de abril de 2013

10 rutas míticas para hacer en moto



Por Paloma Gil
Viajar es siempre viajar. Una deliciosa experiencia, enriquecedora y desestresante, en la mayoría de los casos, pero si además puedes hacerlo de una forma realmente apasionante, no sólo disfrutando del paisaje, sino prácticamente viviéndolo, tocándolo, oliéndolo, sintiendo… eso sólo se puede hacer a lomos de una moto. Y no de una moto cualquiera, porque hay ciertas rutas que sólo se pueden hacer con una buena moto. El color, la marca, la forma, da igual, pero tiene que ser un buen bicho que aguante todo lo que hay que aguantar para hacer un viaje semejante.
Y el caso es que rutas en moto hay miles. Muchas más, incluso. Pero aquí hemos recogido 10 rutas impresionantes. De esas que hay que hacer, al menos una vez en esta vida.

Cabo de Gata-Granada (España)

Comencemos por casa. Una ruta fácil, en cuanto a que nos pilla bastante cerca. Una ruta preciosa que sale del Cabo de Gata, en Almería, desde el pueblecito de Níjar y que sigue hasta Granada. Para ello hay que cruzar un desierto, pequeño pero desierto, aunque después la brisa del mar te recompensará por ello, además de las muchas aldeas rurales que encontrarás en el camino. Toma nota: lo mejor de la ruta es el inicio, un parque natural de origen volcánico, no te pierdas los acantilados, después el Desierto de Tabernas, La Alpujarra, a los pies de Sierra Nevada y los preciosos pueblos blancos.

La Costa de Amalfi (Italia)

Siguiendo con la tónica de hacer las mejores rutas, que además nos quedan más cerca, vamos a meterle mano a una de las zonas más bonitas de Italia. Auténticos pueblecitos de la región de Campania con el mar Tirreno expectante, siempre al fondo. La ruta comienza en Sorrento y llega hasta Amalfi gracias a la Strada Statale 163. Os prometo buenas curvas y un firme agradecido, así como unas vistas que difícilmente podréis olvidar.
Una paradita en Positano, incluso dejando la moto para darse un chapuzón en la playa de arena negra o comprar una botellita de Limoncello para la vuelta a casa. La luz, el color, incluso el olor de estos pueblecitos es algo profundamente especial.

El Paso de San Bernardino (Suiza)

Un poco más al norte, en pleno corazón de Los Alpes, vamos a recorrer un paso alto de montaña desde Thusis, en Graubünden, hasta Bellinzona, en Ticino. Seguiremos el extremo oriental de Los Alpes, a más de 2.000 metros de altura, aprovechando lo que en sus tiempos fuera una ruta comercial que conectaba con Génova.
Hay que poner un poquito más de atención en una zona que complicada, es el llamado “Camino malo” (“Vía mala”): una carretera antigua en el cantón de los Grisones, más o menos entre Zillis-Reischen y Thusis.
Si sois amantes de las curvas, desde luego esta es vuestra ruta. Subidas y bajas constantes y pronunciadas. Incluso hay un túnel bastante largo, pero el plato fuerte es el paisaje, que os dejará sin palabras. Con un poco de suerte es posible que os crucéis con algún simpático animalillo que anda despistado. Y no dejéis de parar en algún refugio a probar el delicioso queso de la región.

Oslo-Cabo Norte (Noruega)

Esta es mi ruta favorita, una que no podemos dejar pasar. La ruta en sí parte en Oslo, pero lo cierto es que se puede hacer desde cualquier punto que te apetezca, incluso desde Cádiz y a la aventura. Pero desde la capital de Noruega se pueden seguir varios itinerarios, depende de qué ferris quieras elegir y de cuántas carreteras de peaje quieras recorrer. También es necesario considerar la época del año, porque hay carreteras que pueden estar cerradas por la nieve. Y además la ruta puede pasar sólo por Noruega o dar el salto a Suecia y a Finlandia, también.
Otra opción es la de recorrer la ruta siguiendo los fiordos, lo que es realmente increíble y te daría la oportunidad de pisar la mítica carretera del Atlántico, que no es muy larga, pero merece la pena. Va desde Karvag hasta Eida. Los puentes son impresionantes y para los más aventureros el paseo no termina en el Círculo Polar Ártico, sino que van un poquito más lejos, como Tromso o Alta. Puede ser la ruta más apasionante de Europa.

The Cat and Fiddle (Inglaterra)

Sigamos nuestros recorridos por Europa antes de pegar el gran salto. Esta ruta es sólo para los más valientes, casi para los más kamikaces, aun así… yo la recomiendo.
Vamos a pasar por la región de los Mindlands del este del país. La traducción del nombre de esta ruta significa algo así como la “Carretera del gato y el violín”, de donde se puede deducir que los cambios de rasante son constantes y que no estará exenta de curvas sugerentes y desafiantes. Sobre todo eso, desafiantes, porque la visibilidad brilla por su ausencia. No en vano esta carretera, dicen, es la más peligrosa del país. La ruta une las ciudades de Buxton (Derbyshire) y Macclesfiel (Cheshire).
Las vistas del condado de Manchester son gratificantes y el parque nacional de Peak District y las llanuras de Cheshire son algo espectacular. Ruta peligrosa, ruta vibrante, ruta impresionante.

Ruta por los Balcanes

Vamos cerrando Europa y seguimos por una zona un tanto desconocida pero tan apasionante o más que todas las anteriores. Esta ruta puede englobar más de un país, así que la libertad es absoluta. Vamos a proponer una ruta que siga, por ejemplo, la costa desde Albania hasta Bosnia-Herzegovina, pasando por Montenegro y Croacia. Podemos empezar en Ksamil, Sarandë o Vlorë, según gustos. Pasando por Durrës y Tirana. Por la ciudad de Bar en Montenegro y por Herceg Novi. Atravesando Dubrovnik y seguir hasta Split. Después ya sólo quedaría adentrarse en Bosnia-Herzegovina con o sin ruta fija, dejando la costa atrás.
Personalmente recomiendo visitar Mostar o Sarajevo, dos ciudades muy jóvenes tras la reconstrucción sufrida al finalizar la guerra balcánica y con mucha vida. Es una ruta suave, pero muy intensa en la que el paisaje y la gastronomía pueden ser los puntos centrales.

Ruta de Ho Chi Minh (Vietnam)

Vámonos al otro lado del mundo. Una ruta romántica en toda la extensión de la palabra que sigue el trazado del antiguo camino que se seguía durante la Guerra de Vietnam en los años 60 del siglo pasado para abastecer a los Vietcong. Es decir, que nuestra  aventura discurrirá por todo tipo de sendas, a través de bosques en su mayoría. La ruta nos llevará desde Vietnam del Norte hasta Vietnam del Sur, y habrá que pasar por Laos y Camboya.
La recomendación es ir siempre preparados para lo que surja, porque los mapas no suelen ser de mucha ayuda y, desde luego, no es el mejor lugar del mundo para perderse. Para los menos arriesgados, hay guías locales y agencias (easy riders) que ofrecen ayuda para hacer la ruta de su experimentada mano. La parte negativa es que te llevan de paquete y a nosotros nos interesa más conducir a nuestro aire, ¿no es así?

El Suroeste de La India

Ya metidos en harina, vamos a seguir hacia el sur para recorrer Kerala, Karnataka y Goa. Esta experiencia sí que no se puede explicar. Colores, flores, vestidos, música y sobre todo, olores, porque la India es eso, olores. Lo ideal es combinar la costa con el interior para no perderse nada. Se recomienda empezar en Cochin. Playas como la de Marari, lagos, el mar y diversos pueblecitos. El recorrido puede seguir por Allepey y por la reserva natural de Periyar, incluso hasta Munnar para ver las plantaciones de té y, con suerte, probar el producto para saber lo que es el verdadero relax. Después hacia Thrissur, preciosa urbe conocida como la capital cultural de Kerala. Continuando rumbo hacia Calcuta, por carretera rural para alcanzar la playa de Kannur. Cualquiera de sus playas nos sirve para descansar y comer. El siguiente punto es Gokarna, una pequeña localidad repleta de templos hinduistas sagrados y, finalmente, Goa. Lo cierto es que en esta ruta las posibilidades son inagotables, pero la experiencia es única.

Ruta 66 (Estados Unidos)

No hay ninguna lista de rutas moteras que se precie si deja fuera esta mítica carretera infernal, por la que todos hemos soñado rodar alguna vez. La ruta recorre casi 4.000 kilómetros (3.939 concretamente) entre Chicago y Los Ángeles, es decir, atraviesa el país del estado de Illinois hasta California, como si se tratara de un gran éxodo. Lo atraviesa y nos da la oportunidad de contrastar culturas y formas de vida absolutamente diferentes: Misuri, Kansas, Oklahoma, Texas, Nuevo México y Arizona. Cierto que no es la totalidad de lo que ofrecen los “States” pero es una buena muestra.
La conocida como la “calle principal de América” es definitivamente peligrosa y hermosa a partes iguales. Es apasionante. Personalmente no me detendría al final de la ruta y seguiría un poquito más hasta llegar al mar, porque ya, total, hacer la ruta entera y no terminar en una playa sería una pena.  Lo peor, el polvo; lo mejor… es todo lo demás.

Ruta 40 (Argentina)

Por último, otra ruta de bandera. Cruzar Argentina de norte a sur tiene su dificultad y, por tanto, un gran atractivo y un gran encanto. La ruta parte de la ciudad de La Quiaca, en Jujuy, prácticamente en la frontera con Bolivia, y llega hasta la provincia de Santa Cruz, hasta el Cabo Vírgenes.
Es una ruta muy especial y que ofrece unos paisajes espectaculares. Corre paralela a los Andes y con la suerte de atravesar varios parques naturales. Una experiencia sobre la que se puede escribir un mar de tinta y siempre se quedará corta. Y es que más de 5.000 kilómetros es mucho decir, puede ser la ruta trazada más larga  que hay. También una de las más ricas culturalmente hablando: ruinas precolombinas, termas, glaciares y una gastronomía excelente. Incluso donde se haga noche, podemos permitirnos una degustación de vino.
Sólo un pequeño consejo. La ruta varía en invierno y en verano, por la nieve o por el crecimiento de los   ríos. Así que hay que estar atentos a este detalle.

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