martes, 3 de agosto de 2010

Baños: Vida en erupción

En los límites de la Amazonía Ecuatoriana y con magnífico clima subtropical llegamos a Baños.

Nada más darte una vuelta por podrás ver una ritmo de vida diferente al del resto de poblaciones en Ecuador. Se nota un ambiente especialmente activo, en seguida se pone hablar contigo cualquiera y nadie esta parado. Todo es acción.

Todo en Baños es actividad. La capital de los deportes de extremos: rafting, barrancos, puenting, rápeles imposibles... pero sobre todo (y sobre todos) esta Él.

Dominando la tierra y el cielo, el gran coloso de más de 5000 metros, el Tungurahua (en idioma quichua significa "Garganta de Fuego")  según la mitología indígena este volcán es un ser bravío y lleno de furia, con fuego en las entrañas y exigente de sacrificios humanos.


En Baños se han acostumbrado a vivir con él, pero el Tungurahua no es un volcán más al lado de una ciudad. La montaña desde 1999 entro en actividad y a partir de la fecha ha registrado periodos variables de alta actividad.

Lejos del lógico miedo, la ciudad ha decidido ha decidido aliarse con la montaña. El volcán es ya parte de la amplia oferta de actividades de aventura; Hay progrmadas aproximaciones diarias para ver un espectáculo único de luz y color, claro si las condiciones climáticas lo permiten, es a bordo de un autocar  (la Chiva Turística) que realizan en recorridos nocturnos.

Las aproximaciones y caminatas hacia el volcán aparecen en todos los folletos turísticos, los hoteles aprovechan las emanaciones para hacer instalaciones de baños de vapor, termales y numerosas piscinas de agua caliente.



Diversas asociaciones culturales locales, grupos de teatro toman el nombre del coloso queriendo canalizar su energía para alcanzar diversos objetivos culturales, artísticos, deportivos...

A pesar del seguimiento diario del Instituto Geofísico a veces de manera inesperada el gigante despierta y se olvida de sus diminutos compañeros. Es hora de salir corriendo. La ciudad dispone de una organizada red de puntos seguros y refugios, perfectamente señalizados desde cualquier punto. Las cenizas llenan las calles y rocas a 800ºC vuelan por los aires. En agosto de 2006 fallecieron en una explosión del volcán 60 personas, que se encontraban en las proximidades.

A pesar de esta amenaza, los habitantes parecen acostumbrados a la convivencia con el Volcán, formando  parte de su vida, y en muchos casos de sus comercios y negocios al ser un gran reclamo para los viajeros.


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