martes, 29 de junio de 2010

kallawayas: médicos de Los Andes

       
   No vamos a hablar del chamanismo en su vertiente mágico-religiosa o médica en general. Me gustaría dedicar especialmente estas  líneas a unos seres extraordinarios que pertenecen al gran pueblo aymara, y que practican su milenaria ciencia sobre la medicina natural o tradicional de tal manera que constituyen un ejemplo maravilloso de solidaridad y eficacia. Se trata de los Kallawayas.



    Como Kallawayas son conocidos algunos “chamanes” que viven especialmente en los entornos altiplánicos del Lago Titicaca, de cuyas profundas y frías aguas surgieron algunas de las mejores culturas amerindias; la tarea de estos magníficos hombres aymaras que han heredado  lo mejor de su antigua y rica civilización, destacan entre sus conocimientos heredados el de la farmacia natural, que desarrollaron especialmente para beneficiar a cuantas personas que necesitaran de su ciencia. Los kallawayas ejercen su ciencia no tan solo en sus comunidades de origen sino que peregrinan durante largo tiempo, en ocasiones, por otras comunidades para que mucha más gente pueda acogerse a los beneficios de estos conocimeintos médicos, curando enfermedades y asistiendo con sus consejos otros problemas de índole espiritual o social.  La asistencia que realizan los kallawayas está impregnada de solidaridad pues sus servicios son prestados gratuitamente, recibiendo a cambio nada más que cobijo y alimentos. 
  
    En la región antiguamente conocida como el Kollasuyu, la tierra de la medicina, las prácticas tradicionales todavía tienen mucho más vigencia que la medicina occidental. El 70% de los bolivianos, especialmente en las áreas rurales, primero buscan al “curandero” y toman la medicina occidental como último recurso. Esto se debe a varias causas: la medicina occidental, incluyendo sus remedios es cara, los médicos solo hablan en castellano y en general tienen poco respeto por la cultura indígena.
       
    Los viajes continuos que los kallawayas han hecho por Sudamérica les ha dado acceso al conocimiento de un número enorme de hierbas. Se estima que cada uno de ellos tiene información sobre 300 hierbas y que los más capacitados conocen el uso de hasta 600 hierbas. En total han acumulado conocimientos sobre unas 1.000 hierbas. Además estos continuos desplazamientos hacia nuevos territorios les ha servido para tener una idea mucho más amplia y universal de la diversidad cultural amerindia, encontrando con ello los lazos comunes  que las unen entre sí y utilizando estos factores culturales para mejorar la  aplicación y los resultados  de sus conocimientos médicos.


    Los kallawayas siempre han reconocido las limitaciones de sus habilidades curativas, ellos nunca tratan de curar enfermedades hereditarias ni enfermedades terminales. Tienen su propio lenguaje derivado del quechua, conservándolo impecablemente a pesar de que el propio quechua corre peligro por la disminución de parlantes.


    Los conocimientos de los kallawayas se transmiten de padres a hijos a través de generaciones, aunque tambien se pasan a otros aprendices que carecen de antecedentes familiares. En principio cada aprendiz tenía que estudiar entre ocho y diez años y hacer valer sus conocimientos ante un tribunal o consejo comunitario. Después, una vez iniciados, viajaban durante temporadas largas  para recoger hierbas y curar a sus primeros enfermos, el resto del año cultivaban la tierra. Tradicionalmente no se permite a las mujeres ser kallawayas en el sentido más amplio pero juegan un papel importante en la recolección de las hierbas, ejerciendo como comadronas o parteras y asistiendo a las mujeres como curanderas en todos los asuntos relacionados con el sistema reproductivo, embarazos y abortos.

    Una institución tan importante como es la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha empezado a fomentar recientemente la medicina natural a nivel mundial como reconocimiento oficial de esta práctica básica para la salud. Pero oscurantistas los hay en todas las trincheras y aún muchos médicos asocian la medicina tradicional con la brujería negándose a reconocer su contribución a la farmacopea como una ciencia herbolaria bien desarrollada y estudiada.

    Juan Villa un conocido y antiguo kallawaya que vive en La Paz y que cuenta con más de cincuenta años de experiencia recogiendo hierbas y curando enfermos dice que no existe ninguna brujería.-“ nosotros aprendemos sobre las hierbas desde los siete años, el lugar donde crecen, la manera de recolectarlas, como conservarlas y el lugar donde hacerlo. Sabemos curar enfermedades comunes pero importantes como el reumatismo, males de vesícula, diarreas y enfermedades del viento y de los relámpagos”.

    En Bolivia cada pueblo o comunidad tiene un herbolario y saben que plantas o hierbas se pueden usar con propósitos médicos. La medicina tradicional es parte integral de la cultura y responde a sus valores o creencias, aunque con el paso del tiempo ciertos elementos de la medicina occidental se han ido incorporando.


    La medicina tradicional toma en cuenta la percepción que el paciente tiene de su enfermedad y considera importante el estado anímico al escoger el remedio. Muchos seguidores de la medicina occidental están dispuestos a reconocer que el 25 o el 30 por ciento de las hierbas utilizadas en la medicina tradicional son tan efectivas como los fármacos, pero la mayoría no comprende el uso del ritual, la magia y los amuletos en el repertorio del kallawaya. Estos últimos, por otra parte, sostienen que muchas veces las enfermedades del cuerpo tienen su origen en el alma y en la salida del “ajayu” o fuerza de la vida del cuerpo. La tarea del kallawaya es convencer al “ajayu” de que regrese al cuerpo y restaure el equilibrio de cuerpo-mente-siquis. De igual importancia es el equilibrio entre la persona, el mundo natural y el mundo sobrenatural. La filosofía médica de los aymaras está basada en infundir la confianza al paciente estableciendo un diálogo profundo con él para ablandar la resistencia sicológica y purificarle.
       
    La medicina tradicional tiene mucho que aportar y enseñar a la medicina occidental, que frecuentemente está deshumanizada. El énfasis que los kallawayas ponen en el equilibrio síquico-biológico-social entre el paciente y el doctor/curandero puede llegar a desarrollar una medicina que realmente se vincule a las necesidades y realidades de las mujeres y hombres de los Andes.

De http://www.traveltu.com/
Texto: Esteban Galera
Texto: Hernan Paz

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